Eliana Morales Gil – Prensa.com
emorales@prensa.com
Solo 18 días después de que la nueva versión del portal de compras del Estado, www.panamacompra.gob.pa, empezara a funcionar, las quejas abundan.
La complejidad del sistema, la forma como se clasifican los renglones o avisos de actos son algunos de los problemas detectados.
“Es poco transparente”, fue la descripción que hizo un usuario que le vende partes de avión al Estado.
La queja se extiende a los ciudadanos comunes y a todo aquel que utiliza el sistema en busca de información. Una prueba hecha por este diario dejó en evidencia que ya no se identifican las compras directas.
Sin embargo, Marcos Achurra, de Panamá Compra, asegura que el sistema cumple con lo dispuesto por la ley, y que la clasificación de los productos está inspirada en el catálogo de Naciones Unidas, lo que permitirá tener estadísticas de todo lo que compran las instituciones del Estado.
LO QUE TENÍA EL VIEJO SISTEMA
PANAMÁ COMPRA. Antes, al tocar el enlace de ‘Compras Directas’ aparecían las contrataciones hechas por las instituciones de manera directa. Con esta herramienta se supo, por ejemplo, del contrato dado a familiares del Presidente para bordar las camisas usadas como uniformes.
La versión 2.0 de Panamá Compra hizo su debut el pasado 5 de abril, pero su presentación en sociedad se realizó el pasado lunes 19 de abril, en un acto en un hotel de la ciudad.
Aparte de una nueva cara, la operación del portal es totalmente diferente a la de la vieja versión. Ahora, quienes quieran venderle a cualquier institución del Estado tienen, obligatoriamente, que registrarse en el sistema; los actos que el Gobierno licita a través de esta plataforma aparecen por renglones y se permite a los compradores presentar sus propuestas vía internet.
Sin embargo, 18 días después de la implementación de la nueva plataforma, las críticas de usuarios y proveedores empiezan a arreciar. Algunos, incluso, aseguran que el radical vuelco de Panamá Compra es poco transparente.
“Las notificaciones son publicadas de forma tardía, la forma como se clasifican las compras permite que se incluya un producto en un renglón al que no corresponde, y ya no se pueden buscar las licitaciones por institución”, esa fue la queja de un asiduo usuario del portal, que le vende partes de avión al Ministerio de Gobierno y Justicia.
A su juicio, la versión 2.0, “es pésima”. “La antigua versión tenía muchas virtudes que ahora esta no tiene, las herramientas que le quitaron la hacen menos transparente”, dijo.
Su queja va más allá. Aseguró que ahora no se publica ni la décima parte de los actos que se publicaban antes.
“Antes yo recibía hasta cinco avisos diarios de actos que me interesaban, ahora si acaso se han publicado tres por semana”, aseguró.
Los ciudadanos que se informan a través de esta página sobre las compras que realiza el Gobierno también se quejan.
Olmedo Vásquez, por ejemplo, dice que el sistema nuevo es complejo y lento.
“Ya me quejé también en la radio, porque hay que ser muy específico para encontrar algo en la nueva Panamá Compra”, señaló.
SIN COMPRAS DIRECTAS
Otra de las opciones que desapareció fue la que permitía ver las compras directas de cada institución.
Desde el 5 de abril, cuando se lanzó la versión 2.0, este medio ha intentado acceder a ellas a través de la renovada Panamá Compra, pero el sistema envía el siguiente mensaje: “no se encontraron actos públicos”. Con ello, ya no se podrá conocer lo que el Gobierno adquiere sin licitación. Por ejemplo, fue a través de esta herramienta que se pudo conocer que la familia del presidente, Ricardo Martinelli, era quien proveía al Estado de las camisas bordadas con el logo del Gobierno.
SU VERSIÓN
Marcos Achurra, director del sistema, sale al paso de las críticas. Con respecto al corto tiempo en que se publican los actos, asegura que todo depende del tipo de contratación y de si es abreviada o apremiante. “Nosotros solo publicamos, son las instituciones las que compran a través del sistema”.
En lo referente a las compras directas, dijo que verificaría esa parte, y aseguró que gran parte de las molestias obedece al desconocimiento de cómo se usa el sistema. “Desde antes de septiembre se ha estado invitando a los proveedores [a conocer] la herramienta (…) si algún proveedor tiene algún problema con un acto público puede ir a nuestra oficina y con gusto le ayudamos a solucionarlo”, enfatizó.
La implementación del sistema costó $2 millones y está a cargo de la empresa chilena Sonda, la misma que creó Chile Compras. El proceso inició en 2007 con una licitación pública.
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